jueves, 24 de abril de 2014

Las consultas de buena fe y el amicus curiae


Jacaranda. Casa Lila. Junio 2013
Explorando vías alternativas de abordaje de conflictos ambientales.

Hoy queremos destacar dos procedimientos de participación poco comunes pero muy interesantes de conocer, practicar y difundir: las consultas de buena fe y el amicus curiae.

Las primeras tienen especial significación para las poblaciones indígenas y las segundas para toda la población, aunque donde más se practican -hasta el momento-  es en los países anglosajones.

El derecho de consulta de buena fe tiene lugar entre pueblos indígenas y el Estado. Es uno de los principales mecanismos comunitarios y municipales de participación de los pueblos indígenas y se practica cada día con mayor extensión geográfica y política. Su base legal se sustenta en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Nos parece especialmente destacable una iniciativa de este tipo liderada por Aura Lolita Chavez -miembro del Consejo de Pueblos K´iché por la Defensa de la Vida, la Madre Naturaleza, la Tierra y Territorio (CPK).


El acercamiento de la sociedad civil a las jurisdicciones internacionales se ha intensificado en los últimos años, debido, sobre todo, a la repercusión que tienen sus decisiones sobre los ciudadanos.

Las ONG carecen en muchos tribunales internacionales de “ius standi” (no son sujetos de derecho internacional). Para participar en ellos han tenido que encontrar fórmulas alternativas y eso es lo que han encontrado en la figura del amicus curiae (amigo de la corte). Este procedimiento permite, a cualquier persona física o jurídica, que no sea parte ni tercero en la diferencia, proporcionar argumentos fácticos o jurídicos, generalmente de manera escrita, con vistas a auxiliar el tribunal en el cumplimiento de su labor.
Esta herramienta procesal, aunque presente en muchas jurisdicciones internacionales, no se ha extendido aún por completo. Tampoco hay una uniformidad de criterios acerca de las condiciones que deben aglutinar las comunicaciones escritas. La presencia de las preocupaciones ambientales en el único órgano judicial de carácter universal y general (El Tribunal Internacional de Justicia), se han multiplicado en los últimos años, así como las posibilidades de intervención ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos".

1 comentario:

  1. Hola estimados amigos. Me parece muy interesante su artículo. Trabajo a diario en mediación comunitaria y lo ambiental es de gran importancia en la vida de los seres humanos, y por lo tanto, es también fuente de conflictos. Me gustaría participar junto a mi grupo de sus aportes, iniciativas, etc.
    un abrazo

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